Stay At Home Mom Fucked By Houshold Dog Beastiality Zoofilia Dog Sex Stories

 

Ya han pasado más de 20 años desde que empecé en esta vida, han pasado ya dos generaciones de perros por mi vida, Chamo y Rocky. En la actualidad con nosotros vive Roco, que es quien me toma ahora de forma esporádica. Esta historia relata cuando inicié a Roco, y también como Chamo lo hizo conmigo muchos años atrás, pasando la herencia, si se puede decir, de generación en generación. Esto tiene relación con los otros relatos que he escrito, así es que aconsejo leerlos para entenderlo mejor.

En medio de mi mayor abstinencia, ya casada y con mis hijos creciendo, nos fue regalado por mis padres, de forma inesperada, Roco, un perrito nieto de Rocky. Para mí fue como tener un niño más, porque que debía cuidarlo como si fuera parte de la familia. Cuando me propusieron castrarlo para que tuviera una vida “más confortable”, yo me negué rotundamente, como una madre defendiendo a su hijo. De igual manera, cuando me propusieron cruzarlo a su temprana edad, me negué aunque no tuviera un justificativo válido además de su temprana edad.

En esos días, en mi mente, ya sentía lo que estaba planeando, y hubo algunas veces que lo deje lamer mi entrepierna en los cortos y escasos tiempos que estaba a solas con él.

Cuando alcanzó dos años de edad, yo estaba internamente planeando las cosas, y la espera se hizo eterna aunque sabía que no podía apresurarme.

Los años pasaron hasta que supe que él estaba listo. Quería ser yo su primera experiencia hasta que el día llegó: teníamos planeado ir hacia el interior del país en familia el fin de semana, a la casa de la familia de mi esposo, y mi justificación para no ir fue que tenía que trabajar el fin de semana. Esto me hacía sentir un poco culpable pero eran muy pocas la oportunidades de poder estar sola con él, y esta, se puede decir que era una ocasión especial.

Rocky estaba con toda su energía de juventud. Cuando llegó la semana esperada, mi ansiedad y deseo aumentaba cada vez que lo recordaba, como en los tiempos de mi juventud. Recordando hace cuanto tiempo que no había sido montada, me preparé para él, sabiendo que los días de la semana se me hacían eternos. Se acercaba el viernes, y mientras realizaba mi trabajo lo pensaba, estaba desconcertada como antes sin prestar atención a mi trabajo, dibujándose en cualquier momento una pequeña sonrisa en mis labios. Todo lo veía diferente nuevamente, y en las noches mi ansiedad llegaba a mí.

Mi esposo y mis hijos saldrían de viaje después de terminar sus clases en la escuela, de ahí en adelante la casa estaría sola. El día se hizo interminable hasta que llegaron las cuatro, me apresuré para llegar a casa. En ese momento mi esposo me había confirmado que habían llegado bien, y que a partir de ahora y hasta el domingo en la tarde estaría sola en casa.

Llegando a casa, lo primero que hice fue abrir la puerta del patio. El bello perro entró a saludarme, cerré todas las cortinas de la casa y me fui a mi habitación. Me quité toda mi ropa para estar más cómoda, y me puse un camisón que me llegaba a media pierna. Sabía que tenía tiempo y no quería apresurar nada, quería que me reconociera como hembra. Me seguía a todos lados, y decidí recogerme el cabello y mirarme en el espejo. Ya sentía mi calentura.

Después de preparar algo de comer para los dos me fui a recostar a lo largo del sillón de la sala y prendí el televisor. Me prometí no inducir nada, no tocarlo directamente ni nada así. Todo debía darse de forma natural, instintiva, el deseo debía nacer de él, el reconocerme como una pareja sexual para él. Repentinamente, él se recostó a un lado del sillón, tan cerca que podía acariciarlo mientras miraba la televisión. Recostada boca arriba, me puse de lado y lo llamé. Él se paró inmediatamente y empezó a olfatearme las piernas, me dio un par de lamidas, y de repente una emoción cruzó todo mi cuerpo. Al verlo acercarse a mi entrepierna, mi estómago se contraía y contenía la respiración. Luego subió olfateándome hasta mi cara, y yo lo acaricié y lo miré. Me sentía susceptible, indefensa con este animal, sentía ya la tensión en mi sexo, y a lo largo de este tiempo descubrí o aprendí que en ellos el juego previo es importante para entrar en calor. Aprendí que funciona igual con nosotras, o por lo menos conmigo. El juego previo hace que me excite y me ponga predispuesta, y sentí la misma emoción de mis años de juventud. En verdad había pasado mucho tiempo desde la última vez que fui montada. Mi meta esa noche era lograrlo otra vez, y sería alrededor de las 11 PM cuando empezó el juego.

Me paré y empecé a juguetear con él por la casa, a empujarlo y abrazarlo. A momentos corría hacia algún cuarto y él me perseguía, me trepaba sus patas encima cunado me alcanzaba. Era un perro macizo, compacto, pesado. Cuando corría me sentía indefensa ante él, perseguida, su aspecto me causaba temor aunque fuera de la familia. Al final me detenía para sujetarlo cuando el juego aumentaba de nivel.

A diferencia de las perras, nosotros no tenemos olores que los atraen a ellos. Aunque perciben tu aroma, no lo relacionan con sexo como con las perras, esto solo sucede hasta que ya te reconocen bien y se hace habitúan a tu olor. Nosotras podemos usar las señales corporales y el jugueteo que conducen a esto, cosa que ellos también practican hasta que la hembra los acepta.

Finalmente el juego se concentró en la sala, donde empezamos a forcejear. Ya podría sentir su pelo rozando mi piel, una estimulación muy gratificante que me calentaba. Él rodeaba a su hembra y se pegaba a juguetear, yo lo empujaba, y lo abrazaba, y podía sentir que para este momento ya estaba totalmente mojada como hembra dispuesta. Apoyé mi espalda en el sillón con las piernas aún cerradas sentada en el piso, ya que  quería ver cuál era su reacción. Él empezó a olfatearme nuevamente las piernas, y pienso que ya percibía mi aroma. Poco a poco fue subiendo, olfateándome hasta encontrar mi esencia, y fue al mismo tiempo que yo instintivamente hice una movimiento de cubrir mi sexo con mis piernas para protegerme. Su primera lamida, qué emoción, pero para mi sorpresa, de pronto se desentendió, y se alejó un poco.

Entonces to decidí abrir mis piernas de a poco, mirándolo tocándolo con mi pie para llamar su atención. Llamándolo por su nombre suavemente, inició nuevamente su olfateo hasta encontrar mi esencia. Esta vez sí ya estaba abierta para él, y pudo probar mis líquidos, lo que hizo que un suspiro saliera de mi boca mientas mis manos se sujetaban del suelo. Me empezó a lamer toda mi cosa, y me dejó con la boca abierta, ¡qué delicia! ¡cuanto tiempo!

Movía mis caderas con cada lamida, mientras su lengua friccionaba mis labios y mi clítoris una y otra vez. Se estaba obsesionado con mi sexo, y yo lo miraba desde mi perspectiva, cómo me iba devorando. A ratos se desentendía por un momento y regresaba a atenderme, así que empecé a acariciar su cabeza y sus orejas mientras me comía. Para estar más cómoda me deslicé lentamente sobre el sofá hasta quedar regada ahí. Él perseguía mi sexo sin dejarme, así que tomé el dobles de mis piernas en mis manos para abrirme más. Qué fricción, y yo hecha un charco, su lengua entraba profundo, friccionando mis paredes, mi clítoris, una y otra vez, todo mojado, lubricado, el sonido del chapoteo, mis labios se desplazaban para dejar entrar su lengua, respiraba a bocanadas, lo miraba comiéndome toda, qué éxtasis, abierta para él.

Estaba llegando a mi clímax cuando de pronto se desentendió de mí. No me importó y seguí masturbándome y llegando a explotar en un intenso orgasmo donde él volvió a comerme. Qué locura, mi cuerpo vibraba y se convulsionaba. En mi éxtasis el seguía comiéndome mientras yo seguía moviendo mis caderas durante mi orgasmo.

Quedé exhausta de tan hermoso orgasmo, todo completamente mojado. Él seguía en su tarea hasta que cerré las piernas, y luego de un rato, envuelta aun en el deseo, me deslicé al piso, lo acaricié y jugué con él por un rato en cuatro. Él fue hacia atrás de mí y volvió a lamer mi cosa mientras yo me balanceaba hacia adelante y atrás, y mientras él me comía, me empujaba hacia adelante con su hocico en su ímpetu. Yo jadeaba de placer hasta que de pronto se detuvo.

Intentó por primera vez montarme por un lado. Yo emocionada por mi logro, él de alguna manera ya me veía como una pareja sexual. Lo acaricié por mi lado y lo intentó de nuevo, y yo giré hacia la posición correcta ya guiada por el deseo, expectante, emocionada, subió pero se bajó nuevamente.

Para esto ya era como a la 1AM, y sabía que iba por el buen camino, sabía que era importante la paciencia. Tenía todo el tiempo del mundo, así que jugueteé nuevamente con él. En su ímpetu me tumbó varias veces queriendo montarme, ya l final regresé a mi posición de cuatro, colocándome a su disposición, toda predispuesta, hasta que luego de varios intentos, finalmente se subió y me aferró, me picó varias veces yo bajé mi pecho emocionada y perdida en el deseo. Encontró el camino, finalmente estaba tomando a su hembra guiado por su instinto y el deseo, yo enloquecida, orgullosa por mi logro, sus bombeos frenéticos, varias veces me tomó pero no lograba abotonarme, tenía mucho ímpetu, y en sus montadas todo era muy fluido por nuestra lubricación. Había un hermoso el sonido de nuestro chapoteo, yo literalmente chorreaba mirándome por debajo, viendo nuestros jugos.

Necesitaba ser montada de urgencia, lo deseaba con todo mi ser, y luego de varios intentos de montadas, bajadas, lamidas, me montó nuevamente, y de pronto empezó a forzar su nudo dentro de mí, sin ningún tipo de consideración. Estaba siendo tomada por este macho con toda la intensidad de su primera vez, y yo con mis movimientos y experiencia, logré que siguiera entrando, retrocediendo un poco en cada embestida. Sus bombeos bajaron de intensidad, mis labios se abrieron y cerraron un par de veces en la entrada y salida de su nudo medio crecido, hasta que finalmente se quedó quieto y me anudó hasta alrededor de las 3AM. Sentía sus palpitaciones y su incremento en tamaño, estaba siendo expandida, lo sentía dentro en toda su longitud, caliente, ensartada para ser inseminada. Podía sentir su punta acariciando gentilmente mi cérvix al igual que sus eyaculaciones, golpeando una y otra vez deliciosamente. Respiraba a bocanadas con contracciones en mi estómago, y mis movimientos de cadera eran para sentir su miembro reacomodarse lentamente dentro del mío gracias a la lubricación.

Mi cuerpo sudando, mis mejillas calientes, me acercaba a mi éxtasis nuevamente, su manipulación no paraba y sus chorros me rellenaban, haciendo movimientos involuntarios por los estragos que me llevaban al éxtasis de a poco. ¡Hace cuanto no sentía este placer! Me quedaba sin aliento, cuanto tiempo de abstinencia. Mi cuerpo empezó a convulsionarse en un hermoso orgasmo que me iba invadiendo lentamente. Mientras su manipulación continuaba, movía mis pies y mis dedos al entrar en este hermoso orgasmo mientras seguía siendo inseminada. ¡Qué delicia, qué placer! Me sentía expandida y ensartada por su miembro embarrado, e inundada en su mar de semen que dejaba todo perfectamente lubricado.

Así seguí sintiendo su manipulación, rellena como estaba. No me soltaba y no me importaba, quería seguir disfrutando de este placer. Masturbándome, logré venirme nuevamente pegada a él. En un momento más empezó a tirar suavemente, haciéndome sentir mi entrada expandiéndose lentamente. Su nudo empezaba a salir despacio mientras yo me expandía, pero su manipulación continuaba en mi interior. Finalmente salió por completo con parte de su líquido, y yo me quedé en esa posición mientas lo veía a él jadeando con su espectacular miembro aun palpitando y eyaculando, hermoso.

Siempre me ha gustos admirar sus miembros después de ser montada. Un momento después se acercó y me empezó a lamer mi sexo mientras to permanecía en cuatro, deliciosamente sintiendo esta manipulación expandiendo mis labios, acariciando mi clítoris. Me quedé finalmente sentada, asombrada por mi nuevo logro, esta hembra había sido inseminada por este nuevo macho en su primera vez.

Luego me fui a mi cama, donde me quedé dormida profundamente. La llamada de mi esposo me despertó al amanecer del sábado, y luego de unos 15 min de conversación nos despedimos. Una gran sonrisa fue lo primero que salió de mí, y ya estaba nuevamente envuelta en tanto deseo como la noche anterior. Recapitulé todo lo que había pasado y me quité las sábanas. Aún estaba desnuda, solo con el camisón, así que llamé al perro nuevamente. Recordaba que no lo había sacado al patio en la noche anterior y al segundo llamado lo vi aparecer por la puerta. ¡Qué excitación al verlo acercarse a mí en mi desnudez! De un brinco subió a la cama y yo me quedé quieta dispuesta para él, recordando mis sueños húmedos durante muchos años cuando me revolcaba en la cama sin poder dormir. Y ahora esto se había vuelto realidad. Me quedé quieta a su disposición, y él llegó a sudarme con lametazos en mi cara. Yo me hice a un lado, y él empezó a olfatearme por mis pechos y mi cuello y de a poco fue bajando hasta encontrar nuevamente mi esencia. Él ya sabía para qué servía y me empezó a comer nuevamente. Sentía la picazón de la relación anterior en mi interior, de a poco me fui abriendo para él mientras se obsesionaba con mi sexo. A a ratos se desentendía y yo lo esperaba a que regresara nuevamente a atenderme.

En un momento se recostó entre mis piernas y me brindó una larga sesión de lamidas. Me revolqué en la cama sintiendo sus lametones, cambie varias veces de posición, a veces me lamía la boca, pienso que también lo relaciona con mi sexo sin saber bien la diferencia, y yo lo miraba comiéndome desde diferentes perspectivas. Este manipuleo pre copulación me encantaba y me calentaba, y finalmente de a poco terminé nuevamente en cuatro dispuesta para él. Su hocico me empujaba hacia adelante mientras saboreaba mi cosa por atrás, y yo lo regresaba a ver sobre uno me mis hombros. Finalmente terminó y me montó. Yo ya sabía qué hacer, sumisa y predispuesta, bajé mi cara a la almohada y levanté mi trasero. No tardó en entrar en mí y bombearme en forma hasta que se forcejeó dentro su nudo para finalmente abotonarme. Él ya era el verdadero macho, sabía lo que tenía que hacer. De a poco mi cuerpo se relajaba y mis quejidos bajaban de tono hasta desaparecer.

Ahora solo respiraba a bocanadas, mi cuerpo ya transpiraba, él estaba inseminando a su hembra, y yo me expandida para que él recibiera todo el placer. Mi estómago se contraía de placer, sentía sus eyaculaciones rellenarme toda, causando estragos en mi interior, hasta que en un momento dado, se bajó de encima de mí y se quedó a mi lado. Su nudo generaba una agradable presión en esta posición, y yo estaba perdida en el pacer. De a poco mis contracciones me llevaban a un hermoso orgasmo, quieta como estaba, que fue llegando de a poco. Me vine en un sublime orgasmo pegada a él, quieta con mi cabeza en la almohada. ¡Qué venida más fenomenal! Así me quedé pegada a él por un buen rato mas, y por el espejo del cuarto alcanzaba a ver parte de mi cuerpo y mi trasero pegado a él, causando un gran orgullo en mí.

Finalmente me soltó, y yo me recosté a descansar mientras el lamía nuevamente nuestros jugos de mi cosita. Me qué quieta disfrutando este placer hasta que él pensó que era suficiente.

Así pasamos el sábado, entregados al placer. Fui tomada varias veces durante la mañana y la tarde entre la cama y la sala, y la cocina, al menos 4 veces, cuando él lo solicitaba, en todo este tiempo no me bañé, no arreglé la casa, y en la noche lo busqué yo nuevamente para llevarlo a mi cuarto y así paso el tiempo hasta el domingo en la madrugada cuando nuevamente me dejé tomar. Esta vez lo llevé al cuarto de mi hija, perdida en el pacer, con la energía de mis años de juventud con Chamo, aunque Rocky también era incansable y disfrutó de mí.

El domingo en la mañana me dediqué a arreglar el desastre, mi esposo e hijos debían estar llegando alrededor de las tres de la tarde, pero al medio día, a pesar que ya no estaba en mis planes, nuevamente envuelta en el deseo lo busqué. Estaba admirada de mí misma, era insaciable, incluso más que en mi adolescencia. En la cocina frente a él, me quité mi short y calzón quedándome solo en camiseta y se lo tiré a su rostro. Él lo olfateó por un momento y se levantó mientras yo fui caminando lentamente a la sala mirándolo de reojo. Me regué en el sillón y lo veía acercarse directo a mi entrepierna.

Claro que me inspiraba temor, este animal es un asesino si así lo quisiera, está en su naturaleza, pero no con su hembra, a ella no la dañaría. Empezó a comerse mi sexo que lasciva quería llegar profundo. Veía su hocico fundido ente mis piernas y sus ojos de asesino, comiéndome toda, inundada en la sensación de su lengua abriéndose campo en mi interior, rozando mis paredes, y yo totalmente mojada, lubricada, tocaba mis senos con una mano por sobre la camisa, mis pezones súper duros, mientras con la otra acariciaba su cabeza. Levanté mis piernas para darle mejor acceso, abriéndome para él, y estaba totalmente mojada, con todo el deseo de mi ser, pensando ya sólo en su miembro. Lo llamé para que él se subiera sobre mí, y él lo entendió. Lo ayudé a colocarse bien cuando ya podía sentir su pelo estimulando mi ombligo y mis senos. Me encanta esta sensación de calor en mi ombligo, y también podía sentir su funda tocándome a momentos.

Los rottweiler son macizos, compactos, cubrían todo mi cuerpo. Con él, me abracé de su lomo para asegurar nuestra cópula, y moviendo de pelvis manipulé su sexo hasta que empezó a bombear buscando el mío.

Yo estaba loca de la lujuria, y después de un par de punteadas entró en mí, todo perfectamente lubricado, y luego empezó a forcejear su nudo que abrió mi entrada sin problema gracias a nuestra lubricación. Yo me aferraba a él abrazándolo e incorporándome un poco y gimiendo por la intensidad de su bombeo.

Finalmente abotonó a su hembra. Con mi mano mantenía su nudo dentro, seguía expandiéndose dentro mío, y empecé a mover mi pelvis ligeramente hacia adelante y hacia atrás. Ensartada con su miembro, me gustaba sentirlo desplazarse y reacomodarse en mi interior, con su pelo estimulando mi piel. ¡Qué lujuria! Sentía su punta acariciar gentilmente mi cerviz, esta era una sensación especial, sus eyaculaciones calientes y constantes me estaban rellenando toda, reacomodándose en mi interior en cada eyaculación, mi sexo expandido por su miembro estaba siendo inseminado, y yo movía mi cuerpo para sentirlo todo, entregada al placer. Levanté mis piernas para envolverlo, aferrándome a él, mis mejillas al rojo vivo por todo ese calor de mi interior, mi cuerpo transpirando. Respiraba a bocanadas de placer en mi estado de trance que iba aumentando en intensidad. Me sentía ya rellena, preñada, su manipulación constante con sus palpitaciones. Acariciaba su pelaje y su cuerpo, miraba mi cuerpo fundido con el suyo, mis pezones duros rozando deliciosamente su pelaje negro. Me estaba llevando a un tranquilo y hermoso orgasmo lentamente, con las contracciones de mi cuerpo debajo del suyo. Estaba llegando al clímax de a poco con su manipulación hasta que mi cuerpo vibró como una hoja en un sutil orgasmo que me envolvía toda. Yo me incorporaba y rozaba su pelaje con mi cuello y mi pecho mientras abrazaba su lomo en este hermoso orgasmo. ¡Qué descontrol!

Me sentía completamente suya y su manipulación aún continuaba. Me iba calentando nuevamente. Él no había terminado conmigo, y yo resignada y dispuesta, sintiendo todo este placer, luego de un momento en medio de su inseminación, empezó a jalar suavemente para soltarme.

Yo quedé exhausta, satisfecha en el sillón, admirando su poderoso miembro que aún palpitaba y eyaculaba, brillante por nuestros jugos. Finalmente se acercó para comerme nuevamente. Automáticamente alcé mis piernas para él, para su deliciosa manipulación en mi aun sensible sexo. Mientras me comía, me empecé a masturbar, viniéndome así nuevamente. Estaba totalmente entregada al placer, luego el finalmente terminó conmigo.

Me arreglé y esperé la llegada de mis queridos, sabiendo que ahora eran nuevamente mis prioridades. Finalmente lo liberé en el patio, pero sin embargo, aun cuando mi familia llegó, mi cuerpo estaba alterado por el deseo y el placer que ya no podía saciar. Hasta la fecha he tenido algunos encuentros con él, después de a una buena planificación, pero no como en esa ocasión. Incluso, algunas veces he pedido permiso en mi trabajo para poderme ir a casa en horas donde no había nadie.

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English translation

It’s been over 20 years since I started in this life, two generations of dogs have passed through my life, Chamo and Rocky. Currently with us lives Roco, who is the one who now takes me sporadically. This story tells when I started Roco, and also how Chamo did it with me many years ago, passing the inheritance, if you can say, from generation to generation. This relates to the other stories I’ve written, so I advise reading them to better understand it.

In the midst of my greatest abstinence, already married and with my children growing up, it was given to us by my parents, unexpectedly, Roco, a puppy grandson of Rocky. For me it was like having one more child, because I had to take care of him like he was part of the family. When I was proposed to castrate him to have a more comfortable life, I flatly refused, like a mother defending her son. Similarly, when I was proposed to cross it at its early age, I refused even if I did not have a valid justification in addition to its early age.

In those days, in my mind, I already felt what I was planning, and there were times when I let him lick my crotch in the short, short days I was alone with him.

When he reached two years old, I was internally planning things, and the wait became eternal even though I knew I couldn’t hurry.

The years passed until I knew he was ready. I wanted to be his first experience until the day came: we planned to go inland from the country as a family on the weekend, to my husband’s family home, and my justification for not going was that I had to work the weekend. This made me feel a little guilty but there were very few opportunities to be alone with him, and this one, you can say was a special occasion.

Roco was with all his youthful energy. When the expected week came, my anxiety and desire increased every time I remembered it, as in the days of my youth. Remembering how long ago it had not been mounted, I prepared for him, knowing that the days of the week became eternal to me. Friday was approaching, and as I did my job I thought so, I was bewildered as before without paying attention to my work, drawing at any moment a little smile on my lips. I saw everything differently again, and at night my anxiety came to me.

My husband and children would go on a trip after finishing their classes at school, from then on the house would be alone. The day was endless until all four of them arrived, I hurried to get home. By that time my husband had confirmed to me that they had arrived well, and that from now until Sunday afternoon I would be home alone.

Coming home, the first thing I did was open the patio door. The dog came in to say hello, and I closed all the curtains in the house and went to my room. I took off my clothes to be more comfortable and put on a nightgown. I knew I had time and I didn’t want to rush anything, I wanted him to recognize me as a female. He followed me everywhere, and I decided to pick up my hair and look in the mirror. I could feel my warmness.

After preparing something to eat for both of us, I went to lie down along the living room chair and turned on the TV. I promised myself not to induce anything, not to touch it directly or anything like that. Everything had to happen naturally, instinctively, the desire was to be born of him, to recognize me as a sexual partner to him. Suddenly, he lay on one side of the couch, so close that he could caress him while watching TV. Lying on my back, I sided with him and called him. He stopped immediately and started sniffing my legs, gave me a couple of licks, and suddenly an emotion crossed my whole body. When I saw him approach my crotch, my stomach contracted and contained my breath. Then he went up sniffing up my face, and I caressed him and looked at him. I felt susceptible and helpless with this animal. I already felt the tension in my sex, and during this time I discovered or learned that in them the previous game is important to warm up. I learned that it works the same with us, or at least with me. The previous game made me excited and predisposed, and I felt the same emotion of my youthful years. It had really been a long time since I was last assembled. My goal that night was to make it again, and it would be around 11 p.m. when we started.

I stood up and started fiddling with him around the house, pushing him and hugging him. At times I was running into some room and he was chasing me, climbing his paws on me when I was hit. He was a solid dog, compact, heavy. When I ran I felt helpless before him, persecuted, his appearance caused me fear even outside the family. In the end I would stop to hold it when the game leveled up.

Although they sense your scent, they don’t relate it to sex. This only happens until they already recognize you well and get used to your smell. We can use the body signals and toys that lead to this, which they also practice until the female accepts them.

Finally, the game was concentrated in the room, where we started to struggle. I could already feel his hair rubbing my skin, a very rewarding stimulation that warmed me up. He surrounded his female and stuck to fiddling, I pushed him, and hugged him, and I could feel that by this moment he was ready. I rested my back on the couch with my legs still closed sitting on the floor, as I wanted to see what his reaction was. He started sniffing my legs again, and I think he already sensed my scent. It was at the same time that I instinctively made a move to cover my sex with my legs to protect myself. His first lick, what an emotion, but to my surprise, suddenly he stood out, and walked away a little.

Then I decided to open my legs little by little, looking at him touching it with my foot to get his attention. Calling him by his name gently, he began his sniffing again. This time I was already open to him, and he was able to test my liquids, which caused a sigh to come out of my mouth while my hands were holding on to the ground. He started licking my pussy, and he left me open-mouthed with delight!

He moved my hips with each lick, while his tongue fried my lips and clitoris over and over again. He was obsessed with my sex, and I was looking at him from my perspective, how I was devouring myself. Sometimes he would leave for a moment and come back to take care of me, so I started stroking his head and ears as he ate me. To be more comfortable I slowly slid on the couch until I was watered there. He was chasing my sex without leaving me, so I took my legs into my hands to open more. I made a puddle, his tongue went deep, rubbing my walls, my clitoris, again and again, all wet, lubricated, the sound of splashing, my lips moved to let his tongue in, breathed to puffs, looked at him eating everything, what ecstasy, open to him.

It was reaching my climax when he suddenly got rid of me. I didn’t care and kept masturbating and exploding in an intense orgasm where he eating me again. My body vibrated and convulsed. In my ecstasy he kept eating me while I kept moving my hips during my orgasm.

I was exhausted from such an intense orgasm, all completely wet. He was still in his task until I closed my legs, and after a while, still involved in desire, I slid to the floor, I caressed him and played with him for a while in four. He went back from me and licked my pussy again as I swayed back and forth, and as he ate me, he would push me forward with his snout in his momentum. I gasped with pleasure until suddenly it stopped.

He tried to ride me on one side for the first time. I was excited about my progress; he somehow already saw me as a sexual partner. I caressed him on my side and tried again, and I turned to the right position already guided by desire, expectant, excited, climbed but went down again.

For this it was already like 1am, and I knew I was on the right track, I knew patience was important. I had all the time in the world, so I messed with him again. In his momentum he knocked me several times wanting to ride me, and I finally returned to my position on all fours, placing myself at his disposal, all predisposed, until after several attempts, finally he climbed up and clung me, stung me several times I lowered my chest excited and lost in desire. He found his way, finally he was taking his female guided by his instinct and desire. Several times he took me but failed to slated me, he had a lot of impetus, and in his mounts everything was very fluid because of our lubrication. There was the sound of our splash, I literally squirted looking under me, watching our juices.

I needed to be mounted urgently, I wanted it with all my being, and after several attempts to mount, down, lick, rode me again, and suddenly began to force its knot inside me, without any consideration. I was being taken by Roco with all the intensity of his first time, and I, with my movements and experience, managed to keep him coming in, backing up a little bit on each onslaught. His pumping went down in intensity, my lips opened and closed a couple of times in the inlet and outlet of his half-grown knot, until he finally stood still and knotted me until around 3am. I felt his palpitations and his increase in size. I was being expanded. I felt it inside in all his length, hot, unarmed to be inseminated. I could feel his tip graciously caressing my cervix just like his ejaculations, pounding again and again deliciously. I haven’t felt this pleasure in a long time! I was out of breath, how long for abstinence. My body began to convulse into a hard orgasm that slowly invaded me. I moved my feet and fingers as I entered this orgasm as I continued to be inseminated. What a delight, what a pleasure! I felt expanded and enarmed by its muddy limb and flooded in its sea of semen that left everything perfectly lubricated.

I kept feeling his cock stuffing me. I didn’t let go and I didn’t care, I wanted to continue enjoying this pleasure. Masturbating, I managed to come back to him. At one more point he started pulling gently, making me feel my entrance expanding slowly. His knot was slowly beginning to come out as I expanded, but his cock continued inside me. He finally came out completely with some of his liquid, and I stayed in that position while I saw him panting with his spectacular member still throbbing and ejaculating.

I’ve always liked to admire its members after being assembled. A moment later he came up to me and started licking my sex while I was staying in four, deliciously feeling his cock expanding my lips, caressing my clitoris.

Then I went to my bed, where I fell asleep soundly. My husband’s call woke me up at dawn on Saturday, and after about 15 minutes of conversation we said goodbye. A big smile was the first thing that came out of me, and it was already back wrapped in as much desire as the night before. I recalled everything that had happened and took off my sheets. I was still naked and alone, so I called the dog again. I remembered that I hadn’t taken him out into the yard the night before and the second call I saw him show up at the door. What an excitement to see him approach me in my nudity! From a jump he went up to bed and I stood still for him, remembering my wet dreams for many years when I wallowed in bed without being able to sleep. And now this had come true. I stood still at his disposal. He already knew what he was good for and started eating me again. I felt the itch of the previous relationship inside me, gradually opening up for him as he became obsessed with my sex.

At one point he lay between my legs and gave me a long session of licking. I wallowed in bed feeling his licks, changed position several times, sometimes licked my mouth, I think I also related it to my sex without knowing the difference well, and I looked at it eating from different perspectives. This pre-copulation handle I loved and warmed up, and finally gradually ended up back on all fours, arranged for him. His snout pushed me forward as I savored my pussy from behind, and I would see him again on one of my shoulders. He finally finished and rode me. I already knew what to do, submissive and predisposed, I put my face down to the pillow and lifted my ass. He soon entered me and pumped me in shape until he struggled to finally knot me. He was already the real male; he knew what he had to do. Gradually my body relaxed, and my whining went down in tone until it disappeared.

Now I was just breathing, my body was already sweating, he was inseminating his female, and I expanded so that he would receive all the pleasure. My stomach contracted with pleasure, I felt his ejaculations fill me all over, wreaking havoc inside me, until at one point, he got off me and stood by me. His knot generated pleasant pressure in this position, and I was lost in the moment. Gradually my contractions led me to a sublime orgasm attached to him, still with my head on my pillow. What a phenomenal coming! I stuck to him for a while longer, and by the mirror of the room I could see part of my body and my ass attached to it, causing great pride in me.

He finally let me go, and I lay down to rest while he licked our juices back from my pussy. I stood still enjoying this pleasure until he thought it was enough.

That’s how we spent Saturday, dedicated to pleasure. I was taken several times during the morning and afternoon between the bed and the living room, and the kitchen, at least 4 times, when he requested it, in all this time I did not bathe, I did not fix the house, and in the evening I looked for it again to take it to my room and so I pass the time until Sunday morning when I again let myself take. This time I took him to my daughter’s room, lost in peace, with the energy of my youthful years with Chamo, although Rocky was also tireless and enjoyed me.

On Sunday morning I set out to fix the disaster, my husband and children were supposed to be arriving around three o’clock in the afternoon, but by no other time, even though it was no longer in my plans, again wrapped in desire I looked for it. I was admired of myself, I was insatiable, even more so than in my teens. In the kitchen in front of him, I took off my shorts and panties by staying alone in a T-shirt and threw it to his face. He sniffed him for a moment and got up as I walked slowly into the room staring at him. I watered on the couch and watched him come straight to my crotch.

Of course, I was inspired by fear, this animal is a murderer if I wanted to, it is in its nature, but not with its female, it would not harm her. He started eating my la harmful sex, I wanted to go deep. I saw his snout melted between my legs and his killer eyes, eating everything, flooded in the sensation of his tongue opening the field inside me, rubbing my walls, and I totally wet, lubricated, touched my breasts with one hand over my shirt, my super hard nipples, while with the other I stroked his head. I raised my legs to give him better access, opening up for him, and it was totally wet, with all the desire of my being, thinking only of his cock. I called him to get on me, and he understood. I helped him get well when I could already feel his hair stimulating my belly button and breasts. I love this feeling of warmth and I could also feel its cover touching me at times.

The dogs are solid, compact, covering my whole body. With him, I hugged his back to secure our copulation, and moving his sex with my pelvis until he started pumping looking for mine.

I was crazy about lust, and after a couple of points he came into me, everything perfectly lubricated, and then started to struggle his knot that opened my entrance without problem thanks to our lubrication. I clung to him hugging him and incorporating myself a little and moaning at the intensity of his pumping.

He finally tied with me. With my hand I kept my knot inside, it kept expanding inside me, and I began to move my pelvis slightly back and forth. Armed with his limb, I liked to feel him move and rearm inside me, with his hair stimulating my skin. What lust! I felt his tip gently caress my cervix, this was a special feeling, his hot and constant ejaculations were filling me up, rearranging inside me in every ejaculation, my sex expanded by his cock was being inseminated, and I moved my body to feel everything, given to pleasure. I lifted my legs to wrap it up, clinging to it, my red-hot cheeks through all that heat inside me, my body sweating. I was breathing with puffs of pleasure in my trance state that was increasing in intensity. I felt already filled, pregnant. He caressed his fur and his body, looked at my molten body with his, my hard nipples deliciously rubbing his black fur. I was taking myself to a quiet orgasm slowly, with the contractions of my body beneath yours. I was reaching the climax little by little, until my body vibrate like a leaf in a subtle orgasm that enveloped me all over. I would incorporate and rub his fur with my neck and chest as I embraced his back while I orgasmed. How out of control!

I felt completely his and his movement was still going on. I was warming up again. He had not finished with me, and I resigned and willing, feeling all this pleasure, after a moment in the midst of his insemination, began to pull gently to let go.

I was exhausted, satisfied in the armchair, admiring his powerful member who still throbbed and ejaculated, bright for our juices. He finally came over to eat me again. I automatically reached out my legs for him, for his delicious cock in my still sensitive sex. As I ate, I started masturbating, coming like this again. He was totally dedicated to pleasure, then he finally broke up with me.

I managed and waited for the arrival of my loved ones, knowing that now they were my priorities again. I finally released him in the yard, but even though my family arrived, my body was upset by the desire and pleasure I could no longer satiate. To date I have had some encounters with him, after good planning, but not as on that occasion. I’ve even sometimes asked for permission at my job so I could go home in hours when there was no one.

 

Published in Bestiality Stories
8 Comments
  1. LonewolfTx 2 weeks ago

    Una de mis historias favoritas. One of my favorites stories

  2. Susek4545 1 month ago

    Lovely

  3. casandramadrid 1 month ago

    maravillosa la historia

  4. l4z2020 2 months ago

    Que historia! tan excitante como tu primera vez con Chamo aunque me atrevo a decir que quiza fue mucho mejor con Roco porque me parece que esta fuera de discusion que nadie olvida su primera vez pero el haberlo hecho de nuevo despues de tanto tiempo de abstinencia como nos has contado, seguro fue como ser arrastrada, atrapada y al final entregada totalmente a un huracan de sentimientos, recuerdos, deseo y lujuria. que buena experiencia la tuya. estare esperando nos cuentes alguna otra anecdota o travesura que hayas hecho con Roco.

  5. Dic14 2 months ago

    Класс!!!!

  6. STRAYDOG 2 months ago

    Wao! Maravilloso relato! De entrada ya me llamaba la atención el título, y luego el desarrollo satisfizo completamente, lo adore! 😉

  7. Mrriks 2 months ago

    Oh yummy

  8. LadyX 2 months ago

    Just a lovely k9 moment and I love the cheeky planning to have your special moments alone together specially if you in a household with members who wouldn’t understand.

    Firstly I must say……. fantastic story and I love every moment of your experience 👄👄👄
    and I will have to read your past stories with Chamo and Rocky and see where Roco got it from his father or grandfather.

    Love it and very looking forward to reading more about Rico, Rocky and Chamo in future stories❤

    Lady X 👄

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